10 diciembre 2016

La Matanza en La Gaceta

En La Gaceta de Salamanca se hacen eco de La Mantaza en La Zarza y del “mannenquin challenge” (TOS QUIETOS). Independiente de la noticia y video que envié al apartado “Viva mi pueblo” del mismo periódico. 




06 diciembre 2016

La Matanza

El pasado 4 de diciembre de 2016 fue una gran fiesta en La Zarza. Todos estuvimos de MATANZA. En  mi niñez era suficiente motivo para no ir a escuela. – Fulano y mengano, ayer no vinisteis a la escuela, preguntaba el maestro- Es que estuvimos de MATANZA.
Desde muy temprano, los organizadores, voluntarios y VOLUNTARIAS, se afanaban en poner todo en orden: Atizar los fuegos, calderos para calentar agua, como antes que no salía del grifo, como ahora, artesas, mesas, cuchillos, etc. Cada uno a su tarea, dio como resultado la gran fiesta que fue.
La Veterinaria, Inés, dio interesantísimas explicaciones sobre el control de la sanidad animal, más concretamente del cerdo.
Jesús, apoyado con imágenes, explicó de manera magistral todo lo relacionado con la matanza del cerdo y las diversas costumbres y tradiciones en distintos países y religiones.
Hubo rosquillas y aguardiente, bizcochos y churros. También “chichas” (“probadura”, en zarceño), panceta, y patatas “meneás” (“mecidas”).
Una vez tenido el resultado veterinario que la carne era apta para el consumo, se procedió a la subasta de todas partes salidas del despiece.


Mejor en que veáis el video adjunto donde encontraréis curiosos detalles; hasta un intento de “mennenquin challenge” (TOS QUIETOS, en zarceño). 

30 noviembre 2016

El salmantino de Saber y Ganar

Entrevista a José Pinto, el salmantino de Casillas de Flores, concursante de Saber y Ganar.
La entrevista comienza en el minuto 22 del video.


 Un programa excepcional para un concursante excepcional

19 noviembre 2016

Aquellas matanzas de antaño

Como ya todos sabréis, el próximo día 4 de diciembre se celebrará en el pueblo, a la manera tradicional, la matanza del cerdo, para recordar viejos tiempos.
Hace años, las vísperas de la matanza,  los niños se afanaban en juntar zarzales secos dispersos por el campo, arrastrándolos hasta el pueblo con el fin de prenderles fuego la noche de la matanza. Era algo así como una competición a ver quién lograba la hoguera (ranchera) más grande y las llamas llegaban más altas; ya que eran varias las que se formaban  una misma noche coincidiendo con la matanza de varias familias, cada una por su lado; familias que se unían para echarse una mano en las tareas propias de la matanza, que duraban dos o tres días. Y qué calorcito más bueno se percibía alrededor de la hoguera, por delante y qué frío por detrás, en aquellas noches gélidas de las matanzas.  También era una costumbre  ir “tirar la teja” a la puerta de la casa donde estaban de matanza. ¿Habrá esa noche zarzales para hacer una gran hoguera?  Y si alguien quiere seguir con aquella tradición de “tirar la teja” ¿En esta ocasión hay que tirársela al ayuntamiento, que es quien organiza el evento, o a cada uno de los voluntarios que colaboran? Mejor que esta última costumbre de “tirar la teja” quede en el olvido.

Se recordarán solo las buenas costumbres acordes con los tiempos actuales y tanto es así que el animal, el cerdo, llegará muerto al pueblo; será sacrificado en la finca momentos antes, según las normas actuales. El chamuscado y el despiece, sí se podrán presenciar en el pueblo y comprobar aquel refrán que cada año repetían nuestros abuelos: “Si quieres ver tu mismo cuerpo, deshaz un puerco”

>  PROGRAMA 

28 octubre 2016

Otoño en La Zarza

Así está el otoño en La Zarza. Las recientes lluvias han frenado el otoño en el robledal, donde algunos robles después de un verano largo con temperaturas altas, mostraban síntomas de agotamiento con hojas amarillentas, secas y caducas. La lluvia caída, repito, ha cambiado por completo el panorama; el robledal ha recuperado su verdor natural y apenas si se ven hojas otoñales como desde agosto se veían en cantidad. En menos de quince días todo ha cambiado. Los prados y sembrados también lucen verdes nuevos. Las mimosas, queriendo brotar. Solamente el Pilar sigue con sus menguados chorritos, que aunque es cierto que han aumentado un poquito, no ha sido suficiente el agua caída para que ofrezca unos chorros más caudalosos, alegres y cantarines.